Las pequeñas cosas de la vida

Hoy ya ha sido el día de recuperación definitiva desde el punto de vista físico. Una buena noche de sueño y una espléndida ducha caliente, son capaces de reparar rápidamente el desgaste que nos ha supuesto estas cinco semanas de viaje por el norte de Benín.

Otra cosa es realizar ese mismo proceso desde el punto de vista emocional. Rodeados aquí de todo lo que falta allí, no solo se valoran más las cosas que normalmente apenas tenemos en consideración, sino que además te planteas cuáles son tus méritos para estar en esta parte del mundo y no en la otra.

El agua corriente, abundante, saludable y barata. La corriente eléctrica a golpe de clic, la ubicua cobertura con anchos de banda que permiten volar por Internet más que navegar,... Son cosas a las que ya estamos acostumbrados aqui y sin las cuales nos parece que no se puede vivir, pero allí las cosas son muy diferentes como hemos ido contando estos días atrás.

Estas cinco semanas han tenido un efecto colateral. Nuestro coche se ha quedado sin batería y lo hemos resuelto en un pis pas llamando a la "Mutua"

En estas semanas atrás nuestra camioneta beninesa también nos ha dado algunos problemas con la batería. Algo que hemos podido resolver gracias a la pericia de Carlos y al ingenio de los benineses. Obsérvese la chancleta que permite mantener en su sitio la batería.

Esas cosas que según donde te ha situado la vida, son o no pequeñas. Son o no barreras que hacen de este mundo un lugar con un reparto que Alaine detestaba y que nosotros tratamos de mejorar en nuestro norte de Benin,... con vuestro apoyo.

Con esta entrada suspendo la publicación diaria con la que he pretendido aportar la crónica de nuestro viaje de trabajo con la fundación ALAINE.

Muchas gracias por los mensajes de apoyo con los que me habéis respondido y que nos han hecho sentir vuestro apoyo.

Un abrazote

No hay comentarios.

Agregar comentario