INTERNADO DE IGBERÉ

Es algo muy frecuente en nuestras visitas a los poblados “de la maleza”. Poblados a los que llegamos gracias a nuestra camioneta, a la pericia del conductor y a nuestra firme voluntad de llegar para ver, hablar con la población y tratar de resolver algunos de sus problemas más básicos. En esas visitas siempre hay algunas jóvenes, a veces casi niñas, que nos observan desde una cierta distancia, aunque nunca del todo a salvo del zoom de mi máquina. Son chicas sin escolarizar, que dedican su tiempo a cuidar de sus hermanos, a buscar y acarrear el agua o la leña, … mientras esperan a casarse para perpetuar el mismo modelo de familia en el que ellas han vivido. Todo lo contrario a lo que nosotros queremos y lo opuesto al desarrollo personal y colectivo que queremos propiciar con nuestros proyectos.

En esos poblados no hay escuela y esas chicas no han podido salvar la barrera de la distancia hasta la escuela más próxima. A menudo son también víctimas de la falta de agua, que les obliga a recorrer grandes distancias, varias veces al día, para conseguir un agua nada saludable.

Otra barrera suele ser la necesidad de ayudar con su trabajo a las precarias economías de su familia. A veces eso incluye ser entregadas a familias de la ciudad, que pagan un dinero que reciben los padres a cambio del trabajo de sus hijas.

La lista de obstáculos es muy larga y acaba con los matrimonios pactados. Siempre demasiado pronto y nunca contando con ellas.

Por ello, en esos poblados siempre comenzamos por el agua, como punto de partida. Un agua potable y próxima, propicia que las madres no necesiten buena parte del tiempo de sus hijas. Un trabajo digno en unas huertas que son posibles gracias al agua, solucionan parte de la economía de las familias y a partir de ahí las hijas pueden comenzar a pensar en ir a la escuela. Pero la mayoría de los poblados no tienen una escuela cerca.

A veces financiamos escuelas en entornos accesibles para varios poblados, pero en otras ocasiones el tamaño del poblado no justifica una escuela. Incluso en los poblados que tienen escuela, las chicas se quedan sin poder ir a la secundaria. Los institutos solo se encuentran en las poblaciones más grandes. Para esos casos es preciso contar con internados que acojan a esas chicas dentro de un ambiente de estudio y trabajo que les permita acceder a una educación de calidad que posibilite el acceso a un futuro mejor para ellas y para sus hijos e hijas.

PROYECTO

En esta ocasión se trata de financiar una nueva infraestructura para acoger a unas 50 chicas de los poblados que rodean Igberé. Se trata de una iniciativa local que pretende generar un “vehículo” que permita a las chicas continuar con sus estudios y concentrarse en tener acceso a un futuro mejor. Esta es una población que cuenta con un instituto en el que la Fundación Alaine ya financió un edificio de aulas en 2014.

El proyecto incluye dormitorios, cocina, comedor, sala de estudio, wc y duchas, así como el equipamiento básico necesario.

Para todo ello necesitamos casi 14.000.000 de francos cfa. Al cambio 21.500 €. De ellos, 16.000 € para la infraestructura y el resto para el equipamiento. Contamos con vuestro apoyo.

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